Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Un minuto de silencio

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Un minuto de silencio

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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