Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Nada entienden ellos de los vivos.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Un minuto de silencio

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Nada entienden ellos de los vivos.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Un minuto de silencio

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Arrullo: canto grave y monótono para adormecer. Adulto: posición diferencial/ desvelo. Jazmín: en aromaterapia sufí, esencia promotora del vínculo. Criatura: ser vivo/ producto: de la imaginación del hombre, generalmente de carácter fantástico.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Nada entienden ellos de los vivos.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Un minuto de silencio

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Arrullo: canto grave y monótono para adormecer. Adulto: posición diferencial/ desvelo. Jazmín: en aromaterapia sufí, esencia promotora del vínculo. Criatura: ser vivo/ producto: de la imaginación del hombre, generalmente de carácter fantástico.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Un minuto de silencio

Nada entienden ellos de los vivos.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Nada entienden ellos de los vivos.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Nada entienden ellos de los vivos.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Un minuto de silencio

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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