Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

No fue hallado porque lo tomó consigo.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Un minuto de silencio

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Un minuto de silencio

¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

No fue hallado porque lo tomó consigo.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Un minuto de silencio

¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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