Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Un minuto de silencio

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Un minuto de silencio

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Arrullo: canto grave y monótono para adormecer. Adulto: posición diferencial/ desvelo. Jazmín: en aromaterapia sufí, esencia promotora del vínculo. Criatura: ser vivo/ producto: de la imaginación del hombre, generalmente de carácter fantástico.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Un minuto de silencio

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Arrullo: canto grave y monótono para adormecer. Adulto: posición diferencial/ desvelo. Jazmín: en aromaterapia sufí, esencia promotora del vínculo. Criatura: ser vivo/ producto: de la imaginación del hombre, generalmente de carácter fantástico.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Un minuto de silencio

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Un minuto de silencio

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Un minuto de silencio

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
© W// - Do Everything online™