Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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