Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Nada entienden ellos de los vivos.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Nada entienden ellos de los vivos.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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