Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,

En el pretérito

DE LO NO OCURRIDO.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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