Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Decir yo. Sin creerlo. Desapareces por completo.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

desde un mismo brazo de la balanza
sacian la niñez con fábulas de fuentes.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Empieza el show. Ya está listo. Te sientas para ser el público. Ahora puedes aplaudir.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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