Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
- ¿y si un día viene y tú no estás?*
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.
¿Te vas a casar?
Sí
¿Cuándo?
Pronto
¿Con quién?
Conmigo
¿Quién eres?
Papá
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.
Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.
Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.
"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:
—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Yo no doy
le pido
como el señor
el que ha quitado
el señor ha quitado.
Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.
[se vuelve real cuando lo pronuncian]
Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.
Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—