El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Un minuto de silencio

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Un minuto de silencio

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Un minuto de silencio

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Todo al mismo tiempo, dijo Mozart, que un día oyó la composición de un solo trazo. Los que se van, somos el águila que sobrevuela al monolito.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Un minuto de silencio

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

Un minuto de silencio

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Ante un espejo insulso
frotas tus párpados
como plazas de un mercado vacío.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Fueron vasos de unicel unidos por cuerdas de caña, las subidas en bicicleta y las frentes raspadas.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Un minuto de silencio

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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