Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

No fue hallado porque lo tomó consigo.

INFANCIA NO ES ALGO QUE SE TIENE.

aunque sí

SE PUEDE PERDER

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Un minuto de silencio

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Un minuto de silencio

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

  • ¿y si un día viene y tú no estás?*

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.

Anhelabas ser como ella, relinchar en la tormenta, cruzar a nado los mares del continente.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

no es un juego. Será la última vez que nos dejen pasar tarde.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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