Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Volver al jardín por la tarde
abrazarte entre los arbustos
quemar la base
Y decir un dos tres por ti.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

Cándido: ingenuo/ algodoncillo/ que solo busca cultivar su propio jardín/ míralo ahí tan campante, ¿pero dónde te habías metido, criatura?​
​

INFANCIA ES OTRA COSA

Modelo del habla
Minucia

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Te confió ser tu verdadera madre, pero por ser demasiado joven entregó a su hermana mayor tu crianza. En su versión, al menos tu padre sí es el mismo.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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