El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Nada entienden ellos de los vivos.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Muerte no contiene a los fantasmas, de los vivos.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
"¿Y cómo desde ahí, desde ese borde, ese grito contenido, desde esa despeñada infancia se extiende un reino?"
No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Nada entienden ellos de los vivos.
Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.
Recordarás el blanco —por ejemplo—, el favorito de Mari.
De Lalo, el avistamiento de flores pequeñas.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Hallaron rodillas que los acogieron y los mismos pechos los amamantaron, aunque él come del plato de lentejas y lo que ha de comerse sin sal.
El señor ha dado, el Señor ha quitado.
Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.
No fue hallado porque lo tomó consigo.
Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata
Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.
“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.
¿Quién es un monstruo marino o un mar embravecido para que su tormento sea un leviatán acordonado por la lengua?
Caballos
Toros y caballos
rejoneador descabello.
Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.
Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón
INFANCIA SE TIENE EN PRESENTE,
En el pretérito
DE LO NO OCURRIDO.
Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.
visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—