—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Un minuto de silencio

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un minuto de silencio

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Yo no doy
le pido
como el señor

el que ha quitado
el señor ha quitado.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

¡Desde profundos abismos, oye mi voz!

Fe mía (Pedro Salinas)

No me fío de la rosa
de papel,
tantas veces que la hice
yo con mis manos.
Ni me fío de la otra
rosa verdadera,
hija del sol y sazón,
la prometida del viento.
De ti que nunca te hice,
de ti que nunca te hicieron,
de ti me fío, redondo
seguro azar.

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

No fue hallado porque lo tomó consigo.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Un minuto de silencio

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Un minuto de silencio

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

“Aquí nadie te va a encontrar si no haces ruido, ni siquiera ese que haces al succionar la nariz”.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Pero te reconocen,
Eres el violín de todas las canciones,
escuchas palmadas de oro desde el camerino.

—no se encuentra
—¿sabes a dónde fue?
—a pastorear a ninguna de sus ovejas

[se vuelve real cuando lo pronuncian]

Aún conservo la cicatriz de esa burbuja en la parte posterior de mi muñeca.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Un minuto de silencio

¿Cuándo aquí? Entre paredes de sonido. ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Eso, ahí. En breve. No eres.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

"Ándenle no sean así, invítenla al juego".

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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