Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Extiende la madeja umbilical. Busca el hueco en la cabeza de una aguja. ¿Quieres que te la cosa? Estiras los pies sobre la cama. Cósela para que me acompañe en la luz, porque en la oscuridad no la necesitas. Cose de una vez este saco desfundado. Lo precisas para jugar.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Será real e intenso cuando desprendido del tallo se deshidrate su esencia.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Ya sin el vestuario,
abandonas ese y todos tus diplomas
detrás de bambalinas.

Con hilos de oro
la muerte
no se echa de el sillón

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

a ti todos te quieren
porque tus papás se murieron.

Cierras los ojos y tragas de un bocado la hostia de tu linaje.

"¿De dónde viene esta floración?".
Del tiempo.
"No. De tu necesidad de recordar lo que nisiquiera recuerdas".

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

¿para qué sirve el bilé?, para que te quieran.

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

El señor ha dado, el Señor ha quitado.

Sorbía
tragaba
lamía

fracción de taza
donde sus labios
pudieron
haber dejado
una gota.

Están las palomas, aletean. Fin del minuto. Silencio. Cientos de palomas vuelan hacia mí, me cagan encima.

Árido en su coronilla, toma al cepillo con sus dedos de guitarra. Ya azul, la melena sigue creciendo, ¿o será que la piel se deshidrata

una ciudad subterránea
un corazón con muralla
un escenario en cúpulas de bronce.

No estabas llorando por madre.
Llorabas porque no puedes pegar tu sombra.
De todos modos, no estabas llorando
(Peter Pan, Primer acto)

Un brillo sutil entre los jazmines. Una palabra,
su textura.

Malgaste. Velar lo velado. ¿Quién o qué se ocupa de lo que no se reveló?

Hace poco viste crecer en su tumba una planta silvestre.

Sola
Entre peldaños de mármol
tiritas en la sala
y asumes lo irreversible:

Tú escogiste el vestido de mamá. Era negro.

Nada es suficiente para la realeza de un fantasma.

Se les paga con memoria, moneda inestable de cada día.

Sara Camhaji

visualizar la voz del pensamiento.
pensar la imagen de la voz.
provocar al destino. jugar.
desde el azar, desde el suspiro.
entender la fuerza que enlaza
la imagen al nombre.
el nombre es una imagen.
la imagen es un verbo.
juega. nada es casualidad.
destino es juego.
todo es destino.
—

Este sitio es parte del proyecto"NO TOMES FOTOS DEL PAISAJE, TOMA RETRATOS, Y SI QUIERES, PON UNA VISTA DE FONDO", cuyo objeto creativo circunda el fenómeno de la memoria y su visualización conceptual. Así, Sara explora los diferentes lenguajes sobre los que la mente recarga su verdad y la forma en que construye nuestro mundo interior.
Acerca de
SARA CAMHAJI (Ciudad de México, 1986) es escritora, docente y mamá. Su trabajo es respuesta natural de las cosas que ha vivido y las dimensiones emocionales por las que, durante su vida, ha habitado. Narra y escribe desde que existe. La poesía —eje estructural de su búsqueda— ha generado en ella el desarrollo de nuevas formas discursivas, cuya cercanía con la realidad interior humana resultan encarnantes y muy apropiables por desgarradoras. Tiene una maestría en creación literaria, dos hijos y dos publicaciones liberadas; Maleza (Alboroto Ediciones, 2022) y el presente título. Algunos de sus poemas se han publicado en el periódico de poesía de la UNAM. Becaria en el 2017 por Asylum Arts y ganadora de la residencia artística The Peleh Fund en Berkeley, California para 2023. ¿Poesía narrada, narrativa poética? Sara escribe desde la voz de un archivo con vida propia, como el pensamiento de una máquina del tiempo, o desde la oscura sinceridad de quien no-sabía-que-tenía-que-vivir.
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